Tribune of the People

Honor y gloria eterna al Presidente Gonzalo, el mayor marxista-leninista-maoísta de nuestra era

Nota del editor: La siguiente es una versión actualizada y ampliada de nuestro editorial publicado “Honor and Glory to Chairman Gonzalo, Greatest Son of the International Proletariat.” La última versión busca profundizar en puntos importantes, así como mejorar la versión anterior como parte de la conmemoración del cumpleaños del presidente Gonzalo, que se celebra el 3 de diciembre.

Por el Consejo Editorial 

Revolucionarios, trabajadores y pueblos de todo el mundo honran al presidente Gonzalo, quien murió el 11 de septiembre a la edad de 86 años después de 29 años de prisión, culminando un prolongado asesinato por parte del viejo Estado peruano, bajo las órdenes del imperialismo estadounidense. El presidente Gonzalo es el célebre líder del Partido Comunista del Perú (PCP) y de la Revolución Peruana, que ha movilizado a las masas más oprimidas y explotadas del país para luchar por una nueva sociedad. Es el comunista más grande de nuestra era actual, que definió la etapa más alta de la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo. El presidente Gonzalo sigue vivo en sus ideas revolucionarias, su Todopoderoso Pensamiento Gonzalo, que contiene ideas universales que están siendo realizadas y aplicadas por revolucionarios de todo el mundo.

A través de su liderazgo en la Guerra Popular en Perú, que se inició en 1980 y continúa hasta el día de hoy, el Presidente Gonzalo defendió a aquellas personas que no tienen nada, pero tienen todo para ganar. Llevó al pueblo peruano a tomar la lucha para liberarse de la opresión de sus gobernantes reaccionarios que sirven al imperialismo estadounidense. El camarada Gonzalo dio su vida al servicio del pueblo y de la Revolución Proletaria Mundial, y su muerte es más pesada que la cordillera de los Andes. Revolucionarios y progresistas de todo el mundo están profundamente de luto por la muerte física del presidente Gonzalo mientras se comprometen más fervientemente a luchar por el nuevo mundo por el que sacrificó su vida.

El presidente Gonzalo, también conocido como Dr. Abimael Guzmán Reynoso, nació el 3 de diciembre de 1934, en la localidad de Mollendo, en la región costera de Arequipa. Se doctoró en filosofía y se dedazo en el marxismo, dominándolo mientras enseñaba en la universidad pública de Ayacucho. La región de Ayacucho se encuentra en las estribaciones de los Andes, donde los campesinos más pobres viven en condiciones de pobreza extrema. El presidente Gonzalo educó a la gente de la zona en la ideología y la práctica comunista, que comenzó a ver la posibilidad y la necesidad de tomar la revolución para liberar al pueblo del Perú de la miseria del viejo orden, particularmente a los grandes terratenientes que gobiernan el campo. Los terratenientes abren la tierra a la explotación imperialista, como las operaciones mineras que devastan la tierra y emplean a la gente por salarios de hambre.

Bajo el liderazgo del presidente Gonzalo, Ayacucho se convirtió en un bastión para el desarrollo de la Fracción Roja del PCP, que luchó para arrebatar al Partido décadas de estancamiento. El presidente Gonzalo dirigió a la Fracción Roja a librar una lucha de dos líneas contra el revisionismo, es decir, el falso marxismo, que infectó al partido y obstaculiza el desarrollo de la revolución en Perú.

En la década de 1960, el presidente Gonzalo visitó China en los años previos a la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP). El GRCP fue la mayor movilización de las masas en la historia, dirigida por el presidente Mao Zedong, mientras el pueblo bombardeaba a los elementos burgueses de la sociedad, luchando con y sin armas para continuar la revolución bajo el socialismo. El presidente Gonzalo regresó al Perú para continuar el proceso de lucha para poner las ideas de Mao al mando del Partido. Su línea revolucionaria llamó a la Guerra Popular y derrotó las posiciones de aquellos que creían que la lucha armada no era una opción. Este grupo de detractores se conoce como la 1ª Línea Oportunista de Derecha (ROL).

Con el Partido reconstituido bajo las líneas revolucionarias del presidente Gonzalo, el PCP hizo sus planes para iniciar la lucha armada, y llevó a cabo la primera acción de la Guerra Popular el 17 de mayo de 1980, fecha conmemorada como ILA80 (Inicio de la Lucha Armada, 1980). En la plaza del pueblo de Chucshi, militantes del PCP quemaron urnas y declararon la guerra al viejo Estado peruano, atacando sus absurdas elecciones. A partir de esta acción inicial, la Guerra Popular comenzó a crecer rápidamente, ya que los campesinos vieron que era posible enfrentarse al viejo Estado y asesta golpes al enemigo bajo la dirección del Partido, que comandaba el Ejército Guerrillero Popular (EGP) y un frente único de fuerzas revolucionarias y progresistas.

Aplicando creativamente a Marx, Lenin y Mao al Perú

En el momento de la captura respaldada por la CIA por el presidente Gonzalo en 1992, el PCP controlaba vastas franjas de Perú y estaba a punto de tomar el poder en todo el país. El Partido lideró oleadas de huelgas generales armadas y sumió a las ciudades en apagones con el apoyo de las masas para paralizar la capacidad de la burguesía para gobernar. En el campo, los campesinos llevaron a cabo levantamientos masivos de tierras con el respaldo del PCP, cortaron las carreteras a la capital de Lima y los combatientes lanzaron ataques guerrilleros contra las fuerzas gubernamentales que abrumaron y expulsaron al enemigo de grandes partes del país. Para aferrarse a su poder, el gobierno puso a sus fuerzas armadas en la administración directa de muchas provincias. Sorprendentemente, el PCP logró estas hazañas sin que hubiera otro país socialista en el mundo que los ayudara. Basándose en el maoísmo y sus profundos lazos con las masas, que son el alma de la Guerra Popular, el PCP avanzó como un maremoto hacia la conquista del poder.

Cuando comenzó la Guerra Popular en Perú en 1980, pasaron cuatro años después de que China hubiera tomado completamente el camino capitalista tras la muerte del presidente Mao en 1976, y mucho después de que la Unión Soviética se hubiera alejado del camino socialista desde el ascenso de Nikita Khrushchev al poder en la década de 1950. Los imperialistas utilizaron estos reveses para afirmar que el comunismo había “fracasado”, pero el presidente Gonzalo demostró que la evaluación de la reacción estaba en bancarrota, ya que el PCP lanzó la Guerra Popular en estas condiciones, atacando por su cuenta. La Guerra Popular en el Perú es una revolución autosostene que lucha contra viento y marea contra el mayor imperialista del mundo, los Estados Unidos, que ha proporcionado constantemente armas y recursos al viejo Estado peruano, especialmente a través de sus reaccionarios servicios de inteligencia.

Para dirigir ideológicamente la Guerra Popular, el presidente Gonzalo tomó las lecciones del proletariado internacional, comenzando con Karl Marx y las luchas obreras de la década de 1800; de la Revolución Rusa dirigida por Lenin; y de la Revolución China y GRCP liderados por el presidente Mao Zedong, y los aplicó creativamente a la realidad concreta del Perú. Este proceso sintetizó la ideología del marxismo-leninismo-maoísmo, el pensamiento Gonzalo, que se confirmó a través de la Guerra Popular.

Un grupo de campesinos de uno de los Comités Populares liderados por el PCP

La Guerra Popular, basada en las ideas desarrolladas por Mao, es una guerra de masas, que sólo puede avanzar sobre la base de la correcta aplicación de la ideología y la política proletarias a la realidad concreta de un país. A partir del correcto análisis y respuestas del presidente Gonzalo a las condiciones en las que vivía el pueblo, la Guerra Popular en Perú rápidamente obtuvo el apoyo y la participación de las masas, movilizando a los trabajadores más explotados de las ciudades y a las personas más pobres del campo, en su mayoría campesinos indígenas que viven bajo un orden semifeudal y racista.

Los reaccionarios pintan al presidente Gonzalo, al PCP y a las masas bajo la dirección del Partido como “terroristas”, sin embargo, es el sistema atrasado de la gran burguesía el que comete genocidio y trae pobreza y miseria al pueblo del Perú. Mientras las megaciudades de América Latina se arrastran hacia la época capitalista, el campo del Perú está aún más atrasado, donde la única solución a la miseria sembrada por los grandes terratenientes es una revolución agraria que dará tierra a quienes viven y trabajan en ella, y atando esta lucha a la Revolución de Nueva Democracia.

La Revolución de Nueva Democracia es una alianza entre las clases progresistas, entre el proletariado que dirige la revolución y el campesinado que sirve como su fuerza principal. Su objetivo es expulsar al imperialismo, principalmente a los Estados Unidos, derrocar el semifeudalismo arrebatando la tierra a los grandes terratenientes y redistribuyéndola entre los campesinos pobres, y tomando el control del capital para desarrollar la economía nacional. A través del liderazgo inmortal de Gonzalo, el pueblo del Perú mantendrá su camino, y siguiendo su ejemplo, nunca renunciará a sus armas hasta el comunismo.

Una derrota para los reaccionarios

Cuando el periódico progresista peruano El Diario le preguntó en 1988: “¿Cómo se siente ser el hombre más buscado por las fuerzas represivas del gobierno?” Gonzalo respondió:

“Se siente como si estuvieras haciendo tu trabajo y trabajando duro en ello. Lo que queda es asumir más responsabilidad por la revolución, el Partido, el marxismo-leninismo-maoísmo, por nuestra clase, el pueblo y las masas. Y entender siempre que llevamos nuestras vidas al alcance de la mano. Si eso no fuera así, no podríamos ser comunistas.”

El recién elegido presidente oportunista de Perú, Pedro Castillo, quien en una burla al marxismo se llama a sí mismo un “socialista”, llevó a cabo el acto final de la ejecución de Gonzalo, que se cumplió 29 años desde su captura el 12 de septiembre de 1992. Durante su encarcelamiento, Gonzalo estuvo recluido en régimen de aislamiento en la Base Naval del Callao en una prisión especialmente construida para él, en una celda bajo el nivel del mar. Vivió allí en condiciones infrahumanas, lo que constituye una tortura física y psicológica. Con el tiempo, sus carceleros permitieron que un cáncer de piel fácilmente tratable hiciera metástasis para matarlo de una manera que creían que lo despojaría de su dignidad y disminuiría su estatura. El 11 de septiembre, después de semanas de negligencia intencional del Estado reaccionario, el presidente Gonzalo murió.

En el anuncio de la muerte de Gonzalo por parte de los medios reaccionarios, lo llamaron “terrorista” y difundieron propaganda anticomunista que buscaba difamarlo a él y a la Guerra Popular en Perú. Oportunistas y revisionistas se han unido a esto, y destituyen la dirección del presidente Gonzalo de la revolución proletaria mundial. El ROL en Perú, encabezado por Elena Ipaguirre (‘Miriam’) y la organización de traidores conocida como Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef) han trabajado con la CIA para difamar a Gonzalo y renunciar a su liderazgo en la Guerra Popular. El exministro del Interior de Perú, Carlos Morán, dijo que “esperamos que con su muerte termine esta macabra ideología.”

Los reaccionarios pueden esperar, pero ya han perdido. El arma ideológica que temen, el marxismo-leninismo-maoísmo, con las contribuciones universalmente válidas de Gonzalo, está siendo defendida y aplicada en más lugares para responder a las preguntas de las masas y desarrollar la revolución. Además, los reaccionarios no pudieron hacer que el presidente Gonzalo traicionara la Guerra Popular en el Perú, y inventaron todo tipo de mentiras y falsificaciones con este fin. Mientras los reaccionarios del mundo escupían sobre su tumba, el presidente Gonzalo murió entregando una gran derrota al enemigo.

El presidente Gonzalo pronunció su “Discurso Trascendental” tras su captura.

El presidente Gonzalo ocupó su cargo desde su captura para desafiar los sueños de la reacción de aplastar la revolución y aniquilar el pensamiento Gonzalo. El 24 de septiembre de 1992, dos semanas después de su captura respaldada por la CIA, la reacción buscó humillarlo, desfilando en una jaula, vistiéndolo con un disfraz de rayas de prisión (que no se usan en las cárceles peruanas). El presidente Gonzalo le dio la vuelta a esto, y en su lugar dio el “Discurso Trascendental” (a veces referido como el “Discurso desde la jaula”) que dirigió al Partido, sus combatientes, el pueblo del Perú y el mundo, llamando a su captura “una curva en el camino.” Desplegó optimismo revolucionario y le dijo al pueblo peruano su tarea necesaria: persistir en el camino de la Guerra Popular sin rendirse.

Dijo a las masas del mundo la necesidad de aplicar el maoísmo para desarrollar la revolución en todo el mundo: “¿Qué necesitamos? Necesitamos que el maoísmo se encarne, y se está encarnando, y guiará y comandará esta nueva gran ola de la revolución proletaria mundial que viene por medio de la generación de partidos comunistas.”

Si bien los reaccionarios pudieron aniquilar físicamente al presidente Gonzalo, no pueden contener las ideas revolucionarias que Gonzalo desarrolló a través de su estudio y aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo al Perú, lo que se conoce como Pensamiento Gonzalo. El Pensamiento Gonzalo es llamado “todopoderoso” porque es una base filosófica y científica para la revolución que liberará al Perú, y contiene ideas universales que dan impulso a las revoluciones en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos.

Los comunistas no temen nada

La ocasión de la muerte física del presidente Gonzalo no es el momento de pausar o ralentizar la lucha por la revolución. Cuando los camaradas son martirizados, el tributo más apropiado es asumir un puesto en la revolución y dedicarse al estudio y la práctica de la ideología definida por el presidente Gonzalo: el marxismo-leninismo-maoísmo. Trabajos esenciales para este estudio son La Línea Política General del Partido Comunista del Perú, Por la Nueva Bandera y la Entrevista con el Presidente Gonzalo.

Según las instrucciones del Presidente Gonzalo, la tarea establecida para el proletariado y los pueblos del mundo es constituir o reconstituir Partidos Comunistas militarizados, basados en el maoísmo, para lanzar Guerras Populares contra las viejas sociedades, ya sea en países imperialistas como los Estados Unidos, o en los países oprimidos por el imperialismo.

No podemos dudar en asumir esta misión; todos los días el imperialismo crujir contra el pueblo y agita su sangre a medida que las crisis se profundizan. El revisionismo y el oportunismo siembran miedo y solo pueden ofrecer un camino hacia los pantanos de las elecciones y el reformismo: el maoísmo ofrece esperanza y las herramientas para llevar al imperialismo a su tumba.

En su entrevista con El Diario, el presidente Gonzalo describió el coraje como una unidad de opuestos, diciendo: “Creo que el miedo y la falta de miedo forman una contradicción. El punto es asumir nuestra ideología y dar rienda suelta al coraje dentro de nosotros.”

El presidente Gonzalo no temía a la muerte, porque tenía fe en las masas del mundo, que sabía que continuaría su trabajo en su inevitable marcha hacia el comunismo. Esto tendrá lugar a través de la Revolución de Nueva Democracia en el Tercer Mundo, ininterrumpidamente hacia el socialismo, mientras que la Revolución Socialista es necesaria en los países imperialistas. Bajo el socialismo, la sociedad requerirá oleadas de Revoluciones Culturales para llegar al día en que el estado, el dinero y las clases sean obsoletas. Sólo entonces, cuando esto suceda en todo el mundo, toda la humanidad entrará junta en el comunismo. Este proceso es lo que se entiende por el lema, ¡Guerra popular hasta el comunismo!

Tribune of the People se une a los pueblos del mundo para saludar al Presidente Gonzalo como el hijo más grande del Partido Comunista del Perú y del proletariado internacional. La gente continuará su lucha por un mundo nuevo, y es por eso que no deben tener miedo. El presidente Gonzalo dio su vida por la Revolución Proletaria Mundial, sin dejar caer ni una sola vez la bandera roja que representa la sangre que él y muchos otros hijos e hijas de las masas han dado y seguirán dando, la bandera roja que nos conduce hacia el futuro comunista de la humanidad.

En palabras del propio presidente Gonzalo: “Lo que queda es la satisfacción de contribuir junto con otros a sentar las bases para que algún día el comunismo brille e ilumine toda la tierra.”

¡Viva el presidente Gonzalo y su pensamiento todopoderoso!

¡Honor y gloria eterna al presidente Gonzalo!

¡Viva el Partido Comunista del Perú!

¡Viva la Guerra Popular en Perú!

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo, abajo el revisionismo!